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Silencio.

 Tanto esperé este día, ¿Y ahora qué? La alegría que sentía se ha ido, Y mi corazón se siente vacío, Como si nada tuviera ya sentido. ¿Y ahora qué? Me pregunto en silencio, Cuando todo lo que quería era esto, Pero ahora que lo tengo en mis manos, Siento como si fuera solo un triste antojo. Tanto luché por alcanzar mi sueño, Pero nunca pensé en lo que vendría después, La realidad es mucho más dura, De lo que imaginaba en mi mente. Y ahora me encuentro aquí, sola y perdida, Preguntándome qué más puedo hacer, ¿Cómo puedo encontrar la felicidad, Cuando lo que quería no me hace feliz? Quizás deba seguir adelante, Buscar nuevas metas y objetivos, Aprender de esta experiencia, Y no perder la esperanza ni el optimismo. Pero por ahora, solo puedo llorar, Por lo que pensé que iba a ser, Por lo que quería y ahora no tengo, Y por la tristeza que no puedo contener.

Mamá.

Perdón mamá por esta vida que llevo, que no es la que soñaste para mí, me alejé del camino que trazaste, y no seguí las normas que aprendí. Pero a veces la vida se complica, y nos lleva por caminos sin luz, y aunque intenté buscar la salida, no pude encontrar el camino hacia la cruz. Ahora me arrepiento de mis errores, de haber lastimado a los que amé, y aunque sé que no podré cambiar el pasado, prometo tratar de ser mejor en lo que vendrá. Perdón mamá por las lágrimas que causé, por los desvelos que te hice pasar, por el dolor que te hice sentir, y por las noches que te hice llorar. Pero hoy te prometo que seguiré adelante, luchando con fuerza y con tesón, porque aunque me alejé del camino, nunca perdí tu amor ni tu bendición. Perdón mamá por esta vida que llevo, y por los errores que cometí, pero siempre estaré agradecido, porque tú siempre estarás aquí.

A nada.

 Hoy me resigno a todo, pero a la vez a nada, siento que el tiempo corre y no puedo detenerlo, me aferré a ilusiones, pero se desvanecieron, y ahora me encuentro en una encrucijada. Me resigno a las derrotas que he tenido, a las batallas perdidas en el camino, a las palabras que me han lastimado, a los sueños que quedaron en el olvido. Pero a la vez, me resigno a nada, porque aún tengo la fuerza para luchar, porque mi corazón sigue latiendo con ganas, porque sé que aún hay mucho por alcanzar. Hoy me resigno a todo, pero a la vez a nada, porque sé que la vida es una montaña rusa, y aunque a veces parezca que todo se derrumba, siempre hay una luz que nos alumbra. Así que seguiré adelante, paso a paso, sin importar cuántos obstáculos encuentre, porque sé que cada fracaso es un aprendizaje, y cada logro es una victoria para siempre.

Verdades, puñales...

 Te conozco tanto que sé que nunca vendrías a buscarme, aunque mi corazón te anhele y mi alma te extrañe. Sé que tus pasos no se dirigen hacia mi puerta en la noche, que tus ojos no me buscan en la multitud de la ciudad. Pero aún así, mi amor por ti no se desvanece ni se apaga, sigue ardiendo como una llama que nunca se extinguirá. Te conozco tanto que sé que nunca vendrías a buscarme, pero yo siempre estaré aquí, esperando por si acaso.

Soneto de José de Espronceda

                   S oneto de Jose de Espronceda Fresca, lozana, pura y olorosa, gala y adorno del pensil florido, gallarda puesta sobre el ramo erguido, fragancia esparce la naciente rosa. Mas si el ardiente sol lumbre enojosa vibra, del can en llamas encendido, el dulce aroma y el color perdido, sus hojas lleva el aura presurosa. Así brilló un momento mi ventura en alas del amor, y hermosa nube fingí tal vez de gloria y de alegría. Mas, ay, que el bien trocóse en amargura, y deshojada por los aires sube la dulce flor de la esperanza mía.

Pibe infierno

No puedo entender que siendo el uno para el otro nuestras almas tengan que olvidarse en un abrir y cerrar de ojos, para no volver a unirse jamás. Debo confesar que nunca me sentí tan viva. Sin embargo, para vos no fue más que físico, mientras a mí se me caía el mundo si no te tenía cerca. Tocaste mi corazón y lo desgarraste, lo arruinaste pibe, lo jodiste...  Veo el reloj y cuento los segundos, me mata la incertidumbre de saber si podré volver a rozar con mis manos tus lunares, que quedaron grabados en mí.  Es que todo comenzó con una simple e inocente caricia, un abrazo, pero también con una gran mentira. Para cuando quise recordarlo, todo era caos. Un cúmulo de emociones que me volteaban cada vez que de nuevo te veía. De ese castillo de arena que construimos junto, al mar, ya nada queda. Una ola arrasó con todo, incluso con tu interés por mí. Tan frágil era nuestro amor y tan desbordante nuestra pasión insaciable, que, con solo tenerte cerca y escuchar tu respiración, me eri...

Karma

¡Espera! Por favor. No me rompas el corazón vos también. Yo la verdad que no comprendo el amor contemporáneo. Creí que la tenía clara, realmente. Juzgué que me llevaba el mundo puesto… pero el mundo me llevo puesta a mí. Estimé que podía hacer y deshacer a mi antojo, ir, venir... siempre fui la que hace pedazos. Pero el tiempo me pasó factura y el karma me apuñala con las mismas dagas que les clavé a quienes me amaron. ¿Y ahora que hago? ¿A quién le pido perdón? ¿Quién pagará la fianza? Soy victima de todas mis faltas, soy consciente de eso. Me convertí en lo que menos quería… la que implora, la que espera, simplemente la que siempre sale herida.